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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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Kazajstán 



A 



NO HAY GLORIA MAYOR 



Marzo 15 Como Ulzhan Omarbekova se lo contó a Misión 



Ulzhan se inclinó ante su público 
con respeto antes de abandonar el 
escenario por última vez. Por 25 años 
disfrutó su carrera de cantante en países 
y ciudades a través de todo lo que fue la 
Unión Soviética. Durante todos los años 
de su profesión — una época en que la 
religión no era popular — , ella mantuvo 
su confianza en que Dios la acompaña- 
ba. 

Ulzhan se crió en casa de su abuelita 
en Kazajstán. La abuela, una señora 
muy religiosa, no decía mucho. Pero 
enseñaba por su ejemplo. Ulzhan 
recuerda haber observado que su abuela 
oraba cinco veces al día. Ella conservó la 
influencia de su abuela a través de su 
vida. Aun después de haberse hecho 
famosa, oraba antes de su función, 
pidiéndole a Dios que la bendijera. Al 
retirarse, Ulzhan regresó a Kazajstán. 

Un nuevo comienzo 

Un día conoció a un joven que le pre- 
guntó si ella creía en Dios. Al contestar- 
le que sí, el joven compartió sus creen- 
cias con ella y le mostró unos libros reli- 
giosos. Ulzhan compró algunos y se 
apresuró en llegar a casa con el ánimo de 
comenzar a leerlos. 



Una vez que empezó a leer, no pudo 
detenerse. 

— Esos libros cambiaron mi vida — 
nos cuenta — . Yo reía de emoción al 
saber cuánto me ama Dios, y lloré al 
darme cuenta del sacrificio que Issa 
(Jesús) había hecho por mí. Me arrepen- 
tí de los pecados que había cometido y 
sentí el perdón de Dios derramarse 
sobre mí. Estos libros contenían muchas 
verdades poderosas que yo no conocía, y 
estaba segura de que procedían del 
Señor. Les dije a todos los que me escu- 
chaban que Issa los ama. 

Ulzhan quería adorar a Dios con estos 
jóvenes que le habían vendido los libros. 
¿Pero dónde lo hacían? ¿Cómo encon- 
trar su iglesia? Por instinto, supo que no 
sería en uno de los templos lujosos ni en 
una hermosa mezquita de su ciudad. 
Sería en una sencilla casa de oración. 

Se dirigió al área donde conoció al 
joven que le había vendido los libros. Se 
emocionó al encontrarlo allí con sus 
amigos. Ulzhan les platicó sobre su 
experiencia espiritual y les preguntó 
dónde alababan a Dios. El joven le indi- 
có cómo llegar al lugar de reunión, y la 
invitó para que los acompañara el sába- 
do siguiente. 



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Ese sábado, Ulzhan asistió a su pri- 
mera reunión adventista, que se tuvo en 
la casa de otro adventista. Ulzhan prestó 
mucha atención, observando cada deta- 
lle de la forma de adorar. Se sentía la 
reverencia en el ambiente. Ella experi- 
mentó una paz que nunca antes había 
conocido. 

Sus nuevos amigos la invitaron a asis- 
tir a unas reuniones evangélicas que se 
estaban presentando en esa área. 
Empezó a tomar las clases para bautizar- 
se. Pronto fue bautizada. Ella ingresó al 
coro y con su hermosa voz dio vida a los 
viejos himnos. 

Ulzhan no podía guardar para ella 
sola su nueva fe. Les platicó a sus amigas 
lo que había descubierto y las invitó a 
las reuniones. Empezó a formar un 
grupo en su misma casa para hablar de 
Jesús. Gracias a su testimonio, muchas 
de sus amigas han aceptado a Jesús 
como su Salvador y ahora son miem- 
bros de la Iglesia Adventista. 

Ulzhan ha creado una serie de leccio- 
nes espirituales para estudiar con los 
miembros de la religión tradicional de 
esa área. Comenzó a recibir invitaciones 
para hablar sobre su fe con gente que 
vive en pueblos y aldeas cercanos. Un 
día, conoció a un señor adventista lla- 
mado Aman. El hombre le platicó que 
su familia no comprendía su fe, y le 
pidió si podía visitar su aldea para ense- 
ñarles de Dios. Cuando ella llegó, 
encontró una casa llena de gente. Unos 
estaban de pie en los pasillos y en las 
ventanas para poder escuchar. 

Por tres días les enseñó de Cristo 
desde la mañana hasta la tarde. Un día, 
la lección duró casi hasta medianoche. 



Al final del tercer día, un señor le dijo 
que habían votado pedirle que se queda- 
ra como su dirigente religioso: 

— Le compraremos una vaca y un 
departamento en donde pueda vivir — 
le aseguró el hombre. 

Ulzhan rechazó con respeto el ofreci- 
miento, pues ella tenía más aldeas que 
visitar y más personas a quienes enseñar. 
Pero su trabajo allí había sembrado una 
semilla, y hoy día hay una pequeña con- 
gregación que sigue creciendo en esa 
aldea. 

Sus ofrendas misioneras apoyan el 
trabajo que se está haciendo en 
Kazajstán y a través de toda la División 
Euroasiática, donde se encuentran 
millones de personas que esperan ver la 
luz del amor de Dios por primera vez. 



Ulzhan Omarbekova es una obrera laica que 
comparte el amor de Cristo en Kazajstán. 



Datos de interés 

«•* Kazajstán es un país predomi- 
nantemente musulmán; se 
encuentra al sur de Rusia. 
[Muestre un mapa donde se pueda 
localizar a Kazajstán.] De los 1 5.3 
millones de habitantes, 3.239 
son adventistas del séptimo día, 
es decir, un adventista por cada 
4.724 habitantes. 

Oportunidades 

«•* Parte de las ofrendas del deci- 
motercer sábado de este trimestre 
ayudarán a construir un centro 
comunitario en Almaty, 
Kazajstán. 



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